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miércoles, 24 de febrero de 2010

Ko Phi Phi... & Krabi...

Ko Phi Phi es una isla preciosa, no se como estaba antes del tsunami… Ahora está bastante construida para ser parque natural pero conserva el encanto de una isla tropical con mucha vegetación, playas paradisiacas, aguas cristalinas y muchas montañas y acantilados. He estado dos días descansando y haciendo submarinismo con tubo y jugando con las tortugas. Nadé con una tortuga gigante, fue alucinante, aunque en esta época del ano hay mucho turista para mi gusto. Estaban llenos casi todos los hoteles baratos, bueno, mas baratos que los supercaros. Tuve que coger un bungalow cerca de una playa en el sur de la isla - cuarenta euros diarios, mucha pasta para mi ya maltrecha economía. Por eso estuve tan poco tiempo. Entre el yeti, comidas y gastos varios se va un pastorro. No pasa nada, es sólo dinero, cuando regrese al curro en Lanzarote, me recupero…

Krabi es como el resto del sur de Tailandia: vegetación a tope, acantilados y unas playas de coral, pero demasiado concurridas tanto por turismo europeo como asiático. Por la noche no tiene nada que envidiar a cualquier costa española masificada: mucha disco, mucho de todo con el toque del trópico y lo mejor, sus aguas que rebosan vida...

Yo sigo sin prisas pero sin pausas destino Bangkok. No me falta nada, ya casi estoy en el cuartel general. Cuando llegue me voy a montar un fiestorro con los colegas y las colegas que va a ser sonado. Ya contaré más cosas del viaje en Asia.

Besos a todos y todas es la una en tay, las siete en Lanzarote y las ocho en el país godo y me voy a comer arroz.

lunes, 22 de febrero de 2010

Las camas... y el arroz...

No descansas bien con tanto cambio de cama. A veces encuentras con un poco de suerte una cama cómoda y duermes bien pero por lo general las camas por estos lugares no son cómodas. Uno duerme porque terminas agotado después de ocho o nueve oras encima de la bici. En Laos como comenté, quitando la ciudad, el resto del país no tiene hoteles, son clubs nocturnos con carao. A esta gente les gusta mucho, está de moda en estos sitios. Es donde vienen los tíos a beber alcohol y a pasar un rato con alguna chica. A las dos de la mañana suelen terminar las canciones y el alboroto… Las camas no están muy limpias y menos si en lugar de encargado o dueño es un tío. Suelen estar mas limpios cuando es una mujer la que lleva el negocio.

En Laos se come con las manos, no usan cubiertos, por lo tanto yo también comía con las manos. El arroz es la base de toda comida como en toda Asia. En Laos tienen una manera de hacer el arroz diferente al resto de Asia. La gente de Tailandia por ejemplo pide arroz de Laos... Lo hacen con azúcar y los granos de arroz se quedan pegados unos con otros. A mi me encanta este arroz.
Los asiáticos que solo comen comida local no engordan como los que comen comida americana. Parece que el bienestar y la prosperidad pasa por las franquicias americanas. El estatus social se mide por las veces que vas a comer al Mc Donald o Burger King o a comprar, no al mercado local sino a Carrefour... que ellos llaman Cafu. Están como los españoles hace cuarenta anos. Me imagino que esto es la modernidad. En las escuelas ya se empiezan a preocupar, hay mucho niño gordo...

Bueno he aprovechado que hay un ciber en la carretera, tengo un ojo en la bici que está en la puerta y otro en el ordenador. Son las dos en Tailandia (las 7 en Canarias) continuo DIRECCION BANGKOK

jueves, 4 de febrero de 2010

El cuenta kilómetros marca seis mil novecientos

Son las diez de la mañana en Kuala Lumpur, voy de camino a la embajada tay a por mi pasaporte que ayer les dejé para que me den un nuevo visado de tres meses... mañana salgo dirección a Malaka. Con el cambio de carretera, no se en cuanto tiempo podré terminar los ciento cincuenta kilómetros... Hoy me he despertado tarde, pero me siento fuerte. Parece que el reposo y los paseos relajados por esta magnífica y encantadora ciudad me están renovando las fuerzas...

Besos a Maria y Rosi y un saludo a Henning, por sus ánimos y a Kenneth.

Cada vez estoy más cerca de mi objetivo. Cuando empecé esta aventura y pensaba en kilómetros, sabía que eran muchos pero también era mucha la determinación. Ahora cuando miro el cuenta kilómetros que está a seis mil novecientos, que me faltan tres mil que cumpliré con el regreso a Pattaya, también son muchos pero sigo con la misma fuerza sino física, que esa ha aflojado con el paso de los kilómetros, sí mental. Y, viendo y leyendo los comentarios de mis amigos, me dan fuerzas y ánimos para terminar este viaje. Gracias a todos.

Ayer estuve un rato hablando con una pareja de Alicante que están de vacaciones aquí. Y les comenté lo que estaba haciendo por Asia. Se quedaron bastante impresionados. Lo primero que me preguntaron es cuantos años tenía; lo segundo, si no tenía miedo. La primera respuesta fue fácil, la segunda podría haber sido también fácil: podría haber dicho que no, que no tenía miedo. Pero les habría mentido. Les dije que sí, que a veces tenía mucho miedo. Por eso quizás pueda estar delante del ordenador. Si no hubiera tenido miedo, posiblemente las cosas hubieran ido de otra manera... A veces creo que mi ángel, el que me cuida, es el miedo: te hace ser prudente.

Bueno me voy a la embajada tay a soltarles unos cuantos dólares.